Oh Amor, quería escuchar tu voz
y me dediqué a escuchar el canto de los canarios,
sentí que allí estabas tú llamándome
y diciéndome palabras bellas, palabras de amor;
palabras nobles, de las hojas de mis diarios.
entonces por extraño y mágico sortilegio
yo me convertía en otro canario de plumaje dorado y arena,
y te devolvía con esa misma ternura,
tus palabras en mis palabras de amor,
palabras puras que soliviantan mi pena.
y los mensajes, eran los trinos de dos canarios
de los Canarios que se aman profundamente;
los dos saltábamos enamorados de felicidad
en este cielo mágico de azul paciente,
que pronto me llevará a vivir nuestra realidad.
y volábamos despavoridos, tan lejos, tan lejos,
lejos de todos, a un lugar donde sólo estábamos tú y yo,
mi canario de plumaje de oro y trino celestial.
Allí los dos canarios, uno a uno se miraba,
Uno a uno, cada día, cada instante más se amaban.
Los besos y las palabras bellas discurrieron:
tus caricias, Canario de plumaje de oro y trino celestial,
eran amadas por el Canario de plumaje dorado y arena.
En esa escena ambos se declararon su amor
convencidos de que serían uno solo para la eternidad.
Qué increíbles cosas bellas me dices, canario de arena,
Qué increíbles cosas hermosas vivimos, Canario celestial.
En esa tranquilidad, en ese su espacio, se amaron,
se amaron con gran deseo, con la pasión que tanto anhelaban
y con un profundo amor que no cesaba de existir
Era un amor tan puro, que Dios mismo los bendijo,
Canario: es hermoso lo que dices, leerte es increíble
Gracias mi Canario celestial, así te imagino, y así eres.
Ver tus alas, tus plumas y ver que vuelas con libertad,
al volar sonríes, gritas y gorjeas como un Canario Silvestre.
miércoles, 5 de marzo de 2008
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