martes, 4 de marzo de 2008

Siete sueños y un despertar

Primer sueño:

Soñé que mi vida
se hacía pedazos
y que tú los recogías;
que mi alma caía
piadosa en tus brazos
y que yo por ti moría.

Segundo sueño:

Soñé que me amabas
y me mentías;
que yo te esperaba
y que no venías,
¡oh mi alma hecha añicos
y mi corazón quebrantado!
Por tanto esperarte,
mi amorcito quedaba mutilado.

Tercer sueño:

Soñé que la luna era el sol,
y el sol se eclipsaba por la luna;
soñé que me masificaba
y me convertía en un torrente
sí, en un torrente de amargura.
Que mis pasos eran duros
para enfrentar la noche oscura.

Cuarto sueño:

Soñé que las aves
alejaban su canto,
que mi risa se volvía llanto
y me platicabas historias
muy tuyas que no sabes,
con tal de aligerar mi canto.

Quinto sueño:

Soñé que la noche
se volvía distante,
que tus libros eran indiferentes,
que me trepaba a un pescante,
y te llevaba en mi mente.

Sexto sueño:

Soñé que despertabas
y tú a mi lado dormías,
con el sueño bendito
que se siente seguro
del amor infinito.

Séptimo sueño:

Soñé que mi vida
era un cuanto de hadas,
que vivía en un palacio
de nubes de algodón;
y tú, sublime, sentada en el trono,
con ternura infinita me amabas.

Entonces sentí la necesidad
y desperté de mis sueños:…y…
el palacio era verdad, si era verdad.
El palacio era nuestra casa,
y las soñolientas nubes que lo circundan
eran nuestro lecho y nuestras blancas sábanas,
las aves, en verdad estaban trinando,
y el aroma de los árboles
se despilfarraba por doquier.


El despertar

Finalmente:
Despertaba de mi sueño.
Yo te miraba con gran ternura,
te besaba el alma
y volvía a sentir tu calor
adentrándome en la cobija
de tu amado cuerpo
y allí me quedé siendo feliz
hasta que amaneció
y te entregaste a este hombre
a este amor terco,
que no ha dejado
de amarte un momento.

¡Qué bello despertar!

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