¡Qué calor tan fuerte,
qué indecible gozo!
El sol que parece tortuoso,
más es mi ansiedad para verte.
Olvidarme de ti, jamás.
Yo no podría abandonarte,
no serías poema de paz,
yo no podría soltarte.
Tus preocupaciones nuevas,
como los cantares de mi pueblo,
letras de mi sueño nuevo,
las almas que renuevas.
Ya muchos son los misterios
que te persiguen,
por las letras que tú escribiste,
dime quienes lo deciden.
Triunfaste al ocaso,
triunfaste a la nueva aurora,
la derrotada por tu alma seductora,
por la intensidad de tu brazo.
jueves, 17 de abril de 2008
Por los labios que me besaste
Esta noche de gran placer,
me perdí en tus ojos,
llegué hasta un abismo,
y hallé tu alma:
blanca luz enamorada
y dulce prodigiosa,
intensa, pálida, hermosa.
En los brazos tenues de tu cuerpo
me refugié dolido,
esperando que me miraras,
más no me miraste,
mi cuerpo y mi alma estrujaste,
con las palabras que me dijiste.
En el recóndito vacío de tus ojos,
mis ojos anhelan mirarse
romper de mi alma los rastrojos,
y a tus pies ofrendarse.
Dime: ¿a dónde te fuiste?
¿por qué te marchaste?
¿fueron las letras que me escribiste?
¿fueron los labios que me besaste?
Por los labios que me besaste
humildemente te pido
que regreses a mi lado,
y dejes, amor, tu olvido.
me perdí en tus ojos,
llegué hasta un abismo,
y hallé tu alma:
blanca luz enamorada
y dulce prodigiosa,
intensa, pálida, hermosa.
En los brazos tenues de tu cuerpo
me refugié dolido,
esperando que me miraras,
más no me miraste,
mi cuerpo y mi alma estrujaste,
con las palabras que me dijiste.
En el recóndito vacío de tus ojos,
mis ojos anhelan mirarse
romper de mi alma los rastrojos,
y a tus pies ofrendarse.
Dime: ¿a dónde te fuiste?
¿por qué te marchaste?
¿fueron las letras que me escribiste?
¿fueron los labios que me besaste?
Por los labios que me besaste
humildemente te pido
que regreses a mi lado,
y dejes, amor, tu olvido.
No lloraré más
No lloro por tu amor,
porque eres un castigo.
No lloro por tu cariño,
porque es un extraviado camino.
No lloro por tus ojos,
ojos infantiles que nunca vi.
No lloro por tu piel,
piel ajena que nunca sentí.
No lloro por tu adiós,
Alma inoportuna de más de dos.
No lloraré más. No, no lloro por ti,
porque no lo mereces.
No lloro por ti,
porque ya estoy muerto
y en este estado no siento nada
de tu destino incierto.
Siento que te moriste,
te sepultaron en el limbo,
y de tus restos, partiste,
quedando sólo cenizas;
mi olvido en un sismo
y tus palabras olvidadizas.
porque eres un castigo.
No lloro por tu cariño,
porque es un extraviado camino.
No lloro por tus ojos,
ojos infantiles que nunca vi.
No lloro por tu piel,
piel ajena que nunca sentí.
No lloro por tu adiós,
Alma inoportuna de más de dos.
No lloraré más. No, no lloro por ti,
porque no lo mereces.
No lloro por ti,
porque ya estoy muerto
y en este estado no siento nada
de tu destino incierto.
Siento que te moriste,
te sepultaron en el limbo,
y de tus restos, partiste,
quedando sólo cenizas;
mi olvido en un sismo
y tus palabras olvidadizas.
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