¡Qué calor tan fuerte,
qué indecible gozo!
El sol que parece tortuoso,
más es mi ansiedad para verte.
Olvidarme de ti, jamás.
Yo no podría abandonarte,
no serías poema de paz,
yo no podría soltarte.
Tus preocupaciones nuevas,
como los cantares de mi pueblo,
letras de mi sueño nuevo,
las almas que renuevas.
Ya muchos son los misterios
que te persiguen,
por las letras que tú escribiste,
dime quienes lo deciden.
Triunfaste al ocaso,
triunfaste a la nueva aurora,
la derrotada por tu alma seductora,
por la intensidad de tu brazo.
jueves, 17 de abril de 2008
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